Nina y Nano

Con mi última novela quería demostrarme a mí mismo que no se me puede encasillar, porque trato un tema que debería ser escrito por un autor joven y no por un escritor con más de 70 años, lo que me prueba que ha envejecido mi cuerpo, pero no mi mente ni mi imaginación.

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Café Central

Después de la redacción de mi última novela, “La pasión de Alicia”, necesitaba una idea para la siguiente, con un argumento nuevo y original, y la idea me la dio el jardinero de mi bloque de viviendas.

La pasión de Alicia

El rechazo de mis novelas por las dos editoriales a las que envié manuscritos, en especial “La guerra de Inés”, hizo que se tambaleara la confianza en mí mismo. Pasada la indignación y el enfado me propuse analizar con serenidad y sin prejuicios la calidad literaria de lo que se estaba publicando y premiando,

Mi querida libertad

Cuando terminé la redacción de “La extraña” tenía dos novelas ambientadas en dos importantes épocas de nuestra historia: la II República y los años 90, con su peculiar cultura de nuevos ricos, una cultura basada en el consumo, la superficialidad y una falsa asunción de los derechos y deberes de la democracia, de los que solo aceptábamos los derechos

La extraña

Ya sé que no soy un escritor “moderno”, esta novela está “desfasada”. Se hubiera podido leer con agrado hasta los años 70, cuando éramos los precursores de la emigración masiva en Europa

La guerra de Inés

Esta extensa novela basada en un hecho real, narra la historia de dos campesinos, Inés y Andrés, que crecerán durante los turbulentos años de la II República. Desde su adolescencia, ambos creían haber nacido el uno para el otro, pero las circunstancias personales (Andrés es forzado a seguir la carrera del sacerdocio e Inés se afiliará a las Juventudes Socialistas como miliciana), los avatares de la traumática experiencia política republicana y, finalmente, la guerra civil, destruirán dramáticamente sus ingenuas ilusiones.

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